Lima, 11 de mayo del 216

 Les escribo a fin de contarle mi experiencia a través del carisma de PC; mi primer contacto con PC fue a través de las hnas., a quienes conocí en un retiro de CL, una de las cosas que me llamo la atención fue la presencia misma de las hnas., su forma de mirarte, su forma de acogerte, esa alegría y paz que transmitían, así que ellas al enterarse que vivía en Barrios Altos me invitaron al aniversario del PC Santa Rosa de Lima que en ese entonces iba a cumplir 10 años, gracias a esta invitación es que puede conocer al PC de BA y a la comunidad de aquel entonces.

Sin saber mucho, ni entender de qué se trataba la obra es que empiezo a acudir a las permanencias de los jóvenes del barrio, en donde nuevamente la sorpresa y las preguntas venían a mi cabeza, que hacen estos chicos aquí?, por qué vienen?, porque dejan sus familia?, que hacen en este barrio?, un barrio en el cual yo vivía pero ni me atrevía a caminar por algunas calles por lo peligrosas que son, como es posible que unos jóvenes paseen por el barrio sin miedo, ni temor y reciban a toda clase de gente, siempre disponible, siempre amables.

En la medida que iba acudiendo al PC la relación con los chicos voluntarios iba creciendo, cada vez más eran mis amigos y me sentía parte de la casa, empecé a conocer un poco más de la obra, a compartir con ellos los quehaceres de la casa, de los momentos de oración y del apostolado; igualmente continuaba participando de las permanencias con los jóvenes; es así que el PC se vuelve mi segundo hogar no solo para compartir la amistad, sino fue un lugar en donde podía encontrar concretamente a Dios, cuando me sentía mal, cuando necesitaba consuelo, sabía que ahí estaba!!!

A los pocos meses de participar en las permanencias de los jóvenes, un grupo de chicos del barrio empiezan a acudir a las permanencias, al inicio eran tan pesados!! Se burlaban de todos, hacían bulla, eran insoportables!! Y yo me preguntaba porque los dejan entrar?; quizás estas interrogantes venían por mis propios prejuicios de la gente del barrio, sin embargo estos jóvenes no dejaban de acudir al PC y sin darme cuenta estos chicos insoportables de convirtieron en mis amigos, me cuidaban, me acompañaban hasta mi casa y nos pasábamos horas no solo bromeando, sino conversando de sus familias, de la novia, de sus vidas.

Durante este tiempo una de las cosas que me enseño PC fue a amar mi barrio, a no tener miedo de la gente, a aprender a mirar la pobreza de las personas de otra manera. Recuerdo mucho mi amistad con “Alfredo”, prácticamente un vagabundo abandonado a su suerte, los chicos del punto eran los únicos que cuidaban de su aseo, él venía a las permanencias de la noche y cuando se daba cuenta que nadie me podía acompañar a mi casa, él lo hacia!! Es más se molestaba si no lo dejaba que me acompañe.

Para mí la amistad con los chicos del PC, la amistad con los jóvenes y con personas como Alfredo, me ayudaron a reconocer que Cristo se hace presente en cada rostro a pesar de su condición o situación. Y gracias a estas amistades es que surge en mí la pregunta ¿Y yo que quiero?, ¿y Tú que quieres de mí?, el conocer PC me ayudó a darme cuenta que mi vida es para algo más grande, y es así que con el tiempo nace la inquietud de querer vivir la misma experiencia de estos chicos, recuerdo que los veía en las permanencias y decía “Yo quiero vivir esto”, al inicio me costó mucho tomar la decisión porque debía de renunciar a mi trabajo, debía dejar a mi familia y a mis amigos, debía dejar mis comodidades y mi vida cotidiana, pero solo de algo estaba segura, que sino arriesgaba, sino hacía esta experiencia, iba a vivir toda la vida con la pregunta, que hubiera pasado si me hubiera ido de misión.

Finalmente en el año 2006 inicie la formación, un tiempo en donde recuerdo mucho la compañía de las Hnas. Su cuidado hacia mi familia (sobre todo con mi madre, quien se oponía a que saliera de misión), sus oraciones, sus visitas, siempre al pendiente. El tiempo de formación me ayudo a no tener miedo, si el origen de mi esperanza es Cristo, recuerdo la frase “un amigo de los niños, es un buscador de Cristo”, esta frase describe perfectamente el momento que vivía en ese momento. Al final de mi formación era la ansiedad de saber cuál sería mi destino de misión recuerdo que había dicho cualquier país en donde estuviera CL, ya que venía de participar varios años en CL, y cuando me dan mi destino me dicen “bueno vas a ir a la fuente de CL, tu destino es Napoles”, no podía creer el regalo que el Señor me estaba dando, aunque debo reconocer que la primera impresión es “pero en Italia que clase de pobreza hay”.

Es así que un 18 de octubre llego al Punto Corazón de Don Bosco, en Napoli; estuve de misión 15 meses en esta tierra de bellos paisajes y con una cultura tan rica en el canto y el teatro. Una experiencia que te cambia la vida, en donde aprendí que la pobreza no está definida por el dinero, he vivido con los amigos del barrio la pobreza de la soledad, del abandono, la pobreza del corazón!!!!

Los pilares de la misión son los que te dan la fortaleza para entrar en el barrio y hacer de este lugar tu hogar: la vida de oración, la vida comunitaria y la vida de apostolado. La oración es el más importante porque en él recae todo lo que soy, y al mismo tiempo es alimento para seguir cada día. Mi comunidad que hubiera sido de mí sin ella, su cuidado, su llamada de atención, la vida comunitaria me enseño a que en la vida uno debe tomar decisiones y no esperar a que otros lo hagan por mí. El apostolado fue para mí una gran escuela recuerdo a las abuelitas del hospital psiquiátrico, fue un apostolado que al inicio me costó mucho porque no me gustaban los ancianos y el lugar es muy deprimente, pero gracias a P. (mi hna. De comunidad) aprendí a quererlas, viendo como ella era de cariñosa, como conversaba, como rezaba.

Luego de mi misión y de vivir un tiempo de gracia tan fuerte en donde la presencia de Cristo es tan concreta y palpable, viene como la angustia de ¿y ahora qué?, como si uno cayera en un vacío. Sin embargo debo decir que siempre hay un hecho, de la realidad que te vuelve a hacer mirar, recuerdo que al final de mi misión P. ……. me dijo “R., ahora la verdadera misión empieza en casa”, nunca pensé que esta frase fuese tan concreta en mi vida cotidiana.

Retome mi trabajo, volví a casa, frecuente a mis amigos, yo sigo siendo la misma, pero con otra certeza para mirar las cosas que me pasan. Es más no es que la experiencia que viví con PC queda como un bonito recuerdo, sino al contrario se hace presente en mi trabajo, con las personas con quienes vivo, con mi familia, con mis amigos. Y esto no quiere decir que me equivoque, al contrario si me caigo 100 veces, me levanto 101, con la esperanza de que Cristo es quien finalmente vence!!!

Puntos Corazón significa para mí el lugar que me enseñó a amar a quienes pensé que no podía amar, me enseño a apreciar la belleza no solo en las personas, sino a través del arte, la música y la cultura, me enseño a hacer de un lugar mi hogar, me enseño a entender lo que es vivir en familia, me enseño a rezar y adorar en silencio para vivir de la presencia del Espíritu Santo. Simplemente ha sido una gran escuela de lo que es Cristo en mi vida.