Témoignage d’un prêtre argentin  

Buenos Aires, 13 de mayo de 2016

Soy Sacerdote católico hace 7 años. Soy actualmente el Párroco de San ……, Diócesis de Quilmes, Argentina.

En esta oportunidad me dirijo a Ud. con el fin de dar mi Testimonio en favor de la Comunidad de Punto Corazón, a quienes conozco desde hace mas de 10 años. He tenido la alegría y oportunidad de conocer a sacerdotes y seminaristas de la Comunidad, compartir con ellos en diversos momentos y visitar sus casas y comunidades en varios países y continentes (Argentina, India, Tailandia, Chile). Muchos de ellos son mis amigos y mediante el vínculo de amistad he conocido también su carisma, del cual también me siento parte.

Ellos realizan una gran obra de compromiso con el Evangelio, animando comunidades y formándose para servir a los mas pobres en los lugares donde se encuentran. Trabajan muy bien con los niños, jóvenes y familias. Realmente quiero resaltar que sólo tengo palabras de elogio y un testimonio de la vivencia del Evangelio en cada oportunidad que he compartido con ellos. Viven de una forma clara lo que el Papa Francisco tanto nos pide en este tiempo: llevar el mensaje de Jesús a las periferias del mundo.

Los sacerdotes y seminaristas han dejado sus países con un fin misionero que es admirable, y también con una real inculturación y adaptación en los países donde son enviados. Se esfuerzan por ser parte de nuestra cultura (lo he visto aquí en Argentina!), y sus valores evangélicos son un testimonio para quienes estamos cerca de ellos.

Me interesa que este testimonio llegue a quien corresponda, porque considero mi deber escribir acerca de las buenas acciones y todo lo que ellos siembran para el Reino y la Iglesia. Estoy convencido que tienen un carisma para nuestro tiempo y una misión que es un desafío muy grande. Siempre lo hacen en fidelidad al Papa y a nuestra querida Iglesia, que necesita de los carismas que el Espíritu Santo suscita para su constante renovación.

Conozco muy bien a muchos sacerdotes de la Obra de Puntos Corazón, y en nombre de la amistad que nos une y los momentos compartidos, junto a la tarea que realizan y de la cual me siento un testigo privilegiado, le acerco mi testimonio y el anhelo de que la Comunidad y la Obra que ellos animan e impulsan siga creciendo con la bendición de Dios.

 Quedo a su disposición para cualquier consulta posterior.

Un gran saludo en Cristo!