Queridos amigos,

                               soy P. P. B., sacerdote diocesano de …., Italia. He vivido como fidei-donum en la diócesis de Carabayllo Lima Norte, sirviendo el Obispo Mons. Lino Panizza en su deseo de construir la Universidad Católica Sedes Sapientiae. Yo y otro sacerdote de Florencia trabajamos en la Parroquia de Santa María de la Reconciliación en el distrito de Los Olivos. Aun más como formadores de seminaristas, diáconos y presbíteros de los primeros cinco años de ordenación. Desde dos meses he regresado a Florencia porqué estoy enfermo de ELA.

Desde mi llegada a Perú, agosto del 2008, he conocido la dos Casas de los jóvenes de Punto Corazón y la casa de las Hermanas en Guayabo, Lurín.

Yo pertenezco al Movimiento de Comunión y Liberación y como en todo el mundo los miembros de Punto Corazón participan de la catequesis que se llama Escuela de Comunidad.

Cada dos semana hemos compartido en la casa parroquial la Santa Misa, la Escuela de comunidad y un almuerzo. Han sido casi ocho años de verdadera amistad. He conocido el Carisma de Punto Corazón, he experimentado el metodo propio de la propuesta de vida a los jóvenes y a los consagrados. He conocido muchos jóvenes que ha tomado en serio la propuesta liturgica, catequetica, comunitaria, misionera e de servicio y han cambiado vida. Algunos ha tenido un verdadero encuentro con Jesús resucitado y han empezado una camino vocacional. He visto una propuesta clara y fuerte del cristianismo pero con una gran libertad. En las casas de los jóvenes he visto una seriedad en la vida personal de oración y comunitaria. Vivir con sencillez la pobreza, la castidad y la obediencia. Una amistad bella y desiderable.

Con las Hermanas hemos tenidos encuentros de fe, de formación, de amistad muy significativos. Estoy muy agradecido de la experiencia vivida, estimo la vida que ha nacido por el don del Espíritu Santo en este Movimiento. En las Hermanas y Sacerdotes que he encontrado, he visto una vida de fe, de oración y el deseo de servir la Iglesia con un corazón sincero.

Espero que la positivitad de los frutos de esta joven vida de movimiento, pueda servir para la necesaria purificación eclesial, por medio de la paternidad de los Pastores,

En comunión

Padre P.B.