A través de las siguientes líneas, me dirijo a Ud, para poder compartirle algo de mi experiencia en Puntos Corazón.

Mi nombre es A.G., tengo 26 años y vivo en un pequeña ciudad del interior de la provincia de Entre Ríos (Argentina) llamada Viale, donde habito con mis padres.

Cerca de mis 23 años salí de misión con Puntos Corazón, partiendo primero a Valparaíso (Chile) y luego en Buenos Aires, Villa Jardín – Lanus Oeste (Argentina).

Fue una bendición de Dios haber podido vivir durante 13 meses esta experiencia de Amor. En este tiempo, pude aprender y vivir muchas cosas; tuve la Gracia de tener muchos amigos y maestros!. En primer lugar los niños con su sencillez y simplicidad para vivir y amar, amigos que estaban enfermos y solos, amigos que estaban presos de su libertad física o espiritual, tuve muchos amigos! ellos me dieron las enseñanzas más grandes de mi vida; aprendí a amar con la simplicidad de un niño, a mirar con esperanza como una madre que espera su hijo; esperar con fe, como mis amigos del Hospital que padecían el Sida o la tuberculosis, mis amigos, que simplemente aceptaban con amor lo que Dios ponía en su camino.

En realidad, siento que Dios me dió la gran oportunidad de vivirlo a través de Punto Corazón, de poder ver más allá de mi realidad, cerrada y prejuiciosa; ver, estar, aprender, amar, vivir, servir, hacerlo mi vida diaria.

Todo lo que viví en esta experiencia, forma parte de lo más preciado que guarda mi corazón, la parte más importante de mi vida que deseo se transforme en mi diario

El camino de amor y aprendizaje lo realizaré durante toda mi vida y me falta muchísimo, pero a través de los amigos, con Punto Corazón, siento que fue el punto de partida de mi búsqueda, de Amor, de Dios, de sentido. Cada vez que me pongo triste, preocupo, por las complicaciones diarias del trabajo o el estudio, pienso… mis maestros! y vuelvo a sonreír!

Aprendí también a rezar, a través de los Oficios, la Adoración, Misa, Rosario, poner todas mis preocupaciones, las de mis amigos, poner todo en Sus Manos, entender que no podemos resolver nada solos porque es Su voluntad, basta confiar, tan simple como complejo; El siempre responde!. Tengo la imagen de nuestra Madre al pie de la Cruz, que me enseña a Estar, de manera silenciosa, Amar, confiar

Pido a Dios cada día poder seguir creciendo y no olvidar lo que estos grandes maestros me permitieron vivir a su lado

Es difícil poner en palabras una experiencia tan hermosa e inmensa, pero siento que pude compartir un poco de lo vivido.

Me despido afectuosamente,

En comunión,