¿Qué es lo que le da sabor a la vida? El Amor bien vivido. Saber entregarse por completo a un fin y ser fiel a ese fin. No guardarse nada y saber soportar las pruebas que son muchas pero que nos terminan purificando.

Si de algo tengo que agradecer a Dios, es por haberme cuidado y guiado todos los años de mi vida. Agradecerle por cada momento, por cada persona y por cada experiencia que viví gracias a su Gracia.

Una de las experiencias más maravillosas que Dios me regalo fue el haber vivido 1 año y 6 meses en Perú con la Asociación Civil Puntos Corazón.

Mi historia con esta bella Asociación comenzó cuando tenía apenas 15 años. Un amigo que se estaba decidiendo a viajar nos invitó a una reunión dónde presentaban la obra. Quedé maravillada porque Dios me había regalado ya la vocación de misionera activa. Pero a penas estaba en la secundaria y todavía no alcanzaba la edad para poder ir de misión. Aunque en mi corazón ya tenía la certeza de que en algún momento iba a poder realizar esta misión.

Cuando comencé la facultad, estuve dos años concentrada en mis estudios de comunicación y para sorpresa mía un día descubrí que la secretaría de la Asociación se encontraba al lado de mi facultad. A partir de allí comencé con una gran amistad con Judith, la secretaria en aquel entonces y con aquellos que iban a la secretaría. También comencé a descubrir la espiritualidad y esta necesidad de encontrarse delante del Maestro en la adoración Eucarística. Una necesidad imperiosa para todos aquellos que trabajan con el sufrimiento humano. La adoración eucarística es la fuente para abandonarse y juntar fuerzas nuevamente.

En el año 2004 comencé mi formación. El primer fin de semana hable con los responsables de la obra y les compartí mi decisión de terminar en primer lugar mis estudios y luego salir de misión. Pero Dios fue poniendo en mi corazón un deseo tan profundo y una certeza tan grande que no podía no escucharla. Era el momento que El quería para mi y no el que yo pretendía.

Durante varios fines de semana teníamos encuentros para conocer más sobre el carisma sobre la misión, la obra y también formación religiosa. Luego de cada encuentro Dios se encargaba de recordarme (con personas amigas, niños de la calle, etc) qué Él quería que salga de misión en 2005. Luego de un proceso de discernimiento junto a los encargados de la obra y mi director espiritual decidí comprometerme. Algo que tengo que remarcar es la libertad de elección que sentí por parte de Puntos Corazón a la hora de tomar mi decisión, en ningún momento me quisieron convencer, en ningún momento me sentí forzada. Por el contrario, me sentí apoyada y acompañada en cada momento, como si fuese mi propia familia.

Me encantaría poder contar todo lo que viví en ese hermoso tiempo, recordar cada una de las personas, cada encuentro con amigos y hermanos de comunidad. Pero me llevaría por lo menos 200 páginas. Así que voy a resumir la experiencia diciendo que fue una nueva conversión, fue vivir durante más de un año el Evangelio en carne propia. Fue abandonarme a la gracia, aprender del más humilde, vivir en comunidad de adoración con personas de otras culturas, reír y llorar junto a los amigos, aprender a disfrutar de los detalles de lo cotidiano, no juzgar por las acciones sino ver a través del corazón de cada persona, aprender a amar las diferencias (culturales, sociales, económicas), aprender a mirar a los ojos con amor, maravillarme en la sencillez de los niños y compartirla, disfrutar de las oraciones de la Iglesia (laudes, vísperas, completas), amar y necesitar la eucaristía, buscar la santidad en cada cosa.

Puede que parezca demasiado pero con cada una de las cosas aprendidas que fui enumerando tengo pegada una historia, una situación, un momento que lo vuelve vivo. ¡Cómo no agradecer a Dios y la Virgen esta experiencia que traspasó mi corazón! Ojala muchas personas más puedan vivir un años o más con tanta profundidad humana como yo aprendía vivir en Perú gracias a Puntos Corazón.

Siempre decíamos que el Punto (así le llamábamos a la casa) es un puente entre nuestros amigos y Dios, nuestros amigos y las instituciones y nuestros amigos y amigos. Y yo agrego que, además de puente, es una gran escuela en la que se aprende sobre el amor.

13/05/2016

M.A.R.