Puntos Corazón lo conocí por medio de una ex alumna que en su discernimiento acerca de cómo vivir más a fondo el servicio y la vocación misionera, que en el Grupo Misionero de Jesús había descubierto en tierras Jujeñas y junto a Jesús Eucaristía había confirmado.

Acompañarla en ese tiempo me llevó a conocer más a fondo acerca de la misión, la vida y la espiritualidad que se vivía en cada punto. Los encuentros con jóvenes que habían hecho su experiencia en países de Latinoamérica y en África conmovió a muchos otros… los entusiasmó. También a mí. Soñé con pedir permiso a fin de ir de misión y vivir en un punto… soñé con ir a otros países. Como religiosa, una y otra vez me pregunté cómo vivir la compasión, y la obediencia en el lugar donde Dios me había llamado y enviaba con este profundo deseo del ad gentes.

Mientras pensaba y discernía esto, vi que en el Colegio de la Congregación había niños y jóvenes que estaban sufriendo mucho. Que tal vez por tener dinero y todo lo que se les ocurría, creían no necesitar de Dios, pero que en realidad la falta de sentido y de un proyecto de vida los estaba marcando; los estaba hiriendo. Comprendí interiormente que el carisma de mi Congregación también nos llevaba a una compasión radical, a un encuentro con el “otro”, a permanecer en esos lugares de donde muchos quieren huir, porque es difícil soportar el dolor del otro y la propia impotencia.

Pedí una y otra vez a jóvenes que habían pasado por diferentes puntos que contaran sus experiencias con Jesús en los barrios, en los basurales, en las casas y en lo cotidiano de lo que vive la gente. De a poco los jóvenes del Colegio soñaron ponerse en acción y ese fue un hermoso signo: fruto de encuentros y de testimonio de varios “Amigos de los Niños”.

Mi ex alumna ya había hecho su experiencia y en su proceso se decidía consagrarse… Yo como su madrina me vi movida a acompañarla con la oración, con ese denario diario que en realidad le hace bien al propio corazón. Denario que se extiende como oración de intercesión por Hna. Diana y por cada uno de aquellos que fui conociendo.

La obra Puntos Corazón me ha regalado poder llegar a algunos escritos de su Fundador y esa experiencia de Dios compartida en poesías, cartas y consejos me ha ayudado a que viva con radicalidad mi propio carisma de ser como carmelita, “Madre en Jesús de los Huérfanos”.

El contacto con miembros de la Obra me permitió poder abrir la cabeza a otras realidades de nuestra Iglesia y de nuestra gente; me impulsó a permanecer frente a tantos crucificados de hoy en actitud de confianza y esperanza… en oración; me enseñó, en fin, que lo cotidiano es la gran oportunidad en donde puedo encontrarme con el misterio de Dios escondido en el misterio de cada hombre.

Por medio de esta cartita, quiero simplemente darles gracias, y pedirles a cada miembro de la Obra que sean fieles a Dios… porque tal vez, muchos consagrados, como yo, estamos necesitando de volver a enamorarnos de Jesús y del carisma que Él mismo nos regalo.

Un abrazo grande a cada uno. Adelante!!! Rezo cada día por ustedes… muchos rezamos por ustedes, porque sabemos que la Madre los sostiene, los acuna y los acompaña hasta el mismísimo día de la Resurrección.