Mi nombre es J.P.H., soy argentino y tengo 16 años. Tuve la suerte de poder ver trabajar a las hermanas, dedicando su vida a Dios. Pude ver el trabajo que hacen en Buenos Aires, donde vivo. Tambien tuve la suerte de estar con ellas en Brooklyn, Nueva York, donde son una gran influencia para la iglesia catolica.

Que bueno es testimoniar sobre la buena obra de las hermanas servidoras de la presencia de Dios.

Siempre ayudadas por la providencia llegan a los marginados,a los niños, a los ancianos y carentes, para hacerlos sentir parte de una comunidad que no los abandona,que Dios existe y los ama, que hay alguien presente

Cuanto compromiso, entusiasmo y pasión por la tarea, en cada una de las hermanas.

Fueron elegidas para acompañar la obra de Dios y son sus fieles servidoras!!

Que bendición tanta vocación, me llena de esperanza de un mundo mejor.

P. H.

Estudiante