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Mi nombre es M.I.P.O. soy de la ciudad de Córdoba, Argentina y quiero compartir mi experiencia en relación a la Obra Puntos Corazón.

Conocí Puntos Corazón en el año 2OO6, a través de jóvenes cordobeses que habían regresado de hacer una experiencia de Misión.

Sus testimonios me generaron interés y me acerque al grupo que en la ciudad de Córdoba, llevaba adelante la Escuela de Comunidad. Comencé a participar de los encuentros y comencé así a descubrir el carisma de la Compasión y caminar la fe. Cada vez conocía más gente contagiada por el Espíritu, jóvenes que disponían un tiempo de su vida para dedicarlo al más pobre, a caminar en sus realidades y anunciar la Buena Nueva del Evangelio. En mi fue naciendo la inquietud y en el año 2OO8 me dispuse a participar de una Formación para discernir si asumía el compromiso de salir de misión. No fue así, descubrí que no estaba lista, que no era ese mi llamado a misionar, pero eso no impidió que continuara creciendo y compartiendo con la familia de Puntos Corazón, afianzando lazos de amistad y este vinculo de pertenencia a una gran familia.

Pasaron los años y miles de oportunidades compartidas seguían haciéndome permanecer hasta que llego a través de una de las Hermanas la información de que en Buenos Aires había una comunidad de El Arca, donde se podía hacer una experiencia de vida comunitaria y esto encajaba perfecto para mi búsqueda personal y profesional de ese momento. Y así fue que hace más de dos años estoy viviendo como asistente en el hogar de El Arca en Buenos Aires, conviviendo con personas con y sin discapacidad, aprendiendo cada día más de cómo Dios se vale de los más pequeños para darnos muestras de su presencia. Él está en el que más sufre, al lado del más pobre y ahí mismo hay una humilde grandeza, una riqueza de fe desmedida.

Creo que no estaría aquí y ahora donde estoy, sino hubiera sido convocada por el carisma de la Compasión, por la forma de vivirlo cotidianamente que me han demostrado y contagiado todos los amigos que han hecho la experiencia de Misión con Puntos Corazón, tampoco puedo negar que ha sido y sigue siendo para mí una escuela de fe. Ha sido para mí un antes y un después en cuanto a mi vida de fe, mi participación y adhesión a la Iglesia y lo que más me maravilla y me invitar a seguir es la libertad con la que se me invita a simplemente compartir la vida a la luz del carisma de la Compasión y conformar esta gran familia.