Buenas tardes.

Me llamo F.D.B., tengo 22 años y vengo de la ciudad mas linda de Italia, con perdón de todos los otros italianos presentes, que es Napoli. Es una gran alegría para mi, poder contarles un poco el camino que el Señor me ha hecho vivir en estos últimos años, y porque hoy estoy aquí,

Como muchos jóvenes en Italia, después de la primera comunión no puse un pie en una Iglesia durante casi diez años, hasta que un amigo, que empezó a cortejarme y quería pasar mas tiempo conmigo me propuso de andar juntos al curso de preparación para la confirmación, y yo acepte sin darle mucha importancia, casi como un juego.

No era un periodo fácil de mi vida, en ella no había nada que me podía llevar hacia Cristo. Era una adolescente, en un mal momento, con una rabia enorme por la separación de sus padres. Entonces fui a este curso de confirmación y cada semana, lo que decía el catequista me llamaban cada vez mas la atención y como que correspondían tanto que era, casi natural, iniciar un camino con Cristo.

Iba cada semana y encontraba respuesta a muchas preguntas que me hacia, esperaba con un gran deseo que llegue el día del curso de confirmación: ¡que me daban una sensación de tranquilidad, una experiencia de libertad!

Algunos días atrás he leído un texto de Don Giussani que decía: “la vida del hombre después del encuentro con Jesús se transforma en un camino, un camino con El, para El, hacia aquello que dice El. La vida se transforma en un camino que nace del amor de Cristo”, para mi esta es una grandísima verdad.

 

En esos meses del curso de confirmación vi el amor de Dios, la misericordia de Dios y desde ese momento para mi es imposible ignorarlo. Claro, es un camino largo…

Al principio estar cerca de Dios no era rezar, pero si sentir que una cosa se movía dentro de mi cuando escuchaba las palabras del catequista.

Esta experiencia me sirvió durante mucho tiempo para poder entender que cosa quería decir rezar, rezar con el corazón: “¿que importa si tienes todo lo que quieres y pierdes tu propio “yo”, te pierdes a ti mismo?” yo recupere mi yo solo después de hacer la experiencia de la oración. Y esta experiencia la hice en un momento muy difícil para toda mi familia, porque mi hermana no estaba bien de salud. No podía hacer nada, podía solamente rezar: por ella y para que tenga, yo misma, la fuerza de sostener mi familia. Fueron meses en los que rece muchísimo, no pudiendo hacer otra cosa. Y un día fuimos de un medico, yo estaba tranquila, sentía en mi corazon que Dios no me abandonaba. Después de que el medico reviso todos los nuevos análisis el doctor miro a mi papá y le dijo: “María Rosaria no tiene nada, se equivocaron en el diagnostico preliminar. En ese momento pude entender concretamente el poder de la oración y la fuerza que nasce de ella en nuestra propia experiencia.

Después del curso de confirmación, este amigo que me había propuesto iniciar el curso, se transformo en mi novio. El ya conocía Puntos Corazón y era el entrenador de un gripo de niños de Afragola, donde esta el Puntos Corazón. Al inicio me contaba de lo que hacia con Puntos Corazón pero a mi casi me molestaba cuando me contaba todo esto, para mi era una cosa abstracta y no veía el porque tanto entusiasmo y alegría de su parte.

 

Aunque con esto, como con la oración fue un largo camino. Con el pasar de los meses conocí a los niños, como a los diferentes voluntarios de Puntos Corazón que llegaban de diferentes países para vivir la misión en Napoli. Y en este caso, puedo afirmarles que Cristo utilizo diferentes “métodos” para que pueda hacer mi camino de fe. Poco a poco inicie a amar estos niños, como los llamamos nosotros “scugnizzi”, a tener una exigencia de encontrarlos, de hablar y jugar con ellos y esto era solo el domingo cuando venían a la Santa Misa. Cada domingo, que era tentada de quedarme un poco mas en la cama, como todos los jóvenes de esa edad que aprovechan para descansar y recuperarse después del “sábado a la noche”, el pensar que tenia que ir a la Misa para encontrar los niños hacia que me despierte y vaya.

Y mas pasaba el tiempo, mas me daba cuenta que cada vez que hacia una cosa que me permitía de donarme a los otros, mi propia Cruz se hacia menos pesada, me inundaba una gran alegría y comprendí que recibía muchísimo mas de lo que podía dar. Y si recibía tanto estando con estos niños , entendí que irme en misión, dedicando un tiempo de mi vida totalmente a esta presencia de compasión, seria una de las experiencias mas grandes de mi vida, como lo estoy viviendo desde hace 4 meses que llegue y que les puedo decir que es así.

Algo de así fuerte y lindo no podría vivirlo en la mi vida.

He tenido la suerte de ir en Costa Rica en enero por abrir una nueva casa punto corazón. Y para mi es algo así fuerte ver como la misericordia de Dios nos aiuda en cada momento. Antes de todo por la fuerte amistad que nació pronto después que llegamos con algunas familias y después también ver cono lo espíritu santo nos guía cada vez que salimos da la casa, cuando no conocemos todavía mucha gente y cada día pasa algo que cuando nos páramos para pensar entendemos que no puede otro que estamos aquí porque dios quiere . estos meses están muy importantes para mi, yo pensaba que la misión era algo de bello, que los jóvenes que yo conocí tenían una experiencia linda pero ahora puedo decir con seguridad que esta no es una experiencia bella, es algo que te permite de ver con una mirada nueva todo, que te permite de tomar en serio la vida.

Te permite de crecer en la oración haciendo una vita así fuerte de oración, te permite de crecer como persona, como mujeres o como hombre porqué a través de los hermanos de comunidad se pueden entender muchas cosas del propio yo, luego porque te permite de conocer una nueva cultura, una nueva lengua, te permite de sacárte da la clásica vida de un joven dividida entre computadora, telefono y internet. Te permite de vivir la misericordia en el modo mas simple que puede existir, en la mirada de una abuela que llora por la felicidad cuando nos entramos en la su casa porque vamos a visitarla, en el abrazo de los amigos, en un momento donde un amigo se confía contando algunas cosas de la su vida, en la felicidad de los niños que llegan a la casa y a ver la felicidad de ellos cuando quieren aprender a rezar el rosario , en el modo de pedir al Señor por los amigos, por las familias.

En esto tiempo estoy entendiendo muy bien que todos aquellos que la gente considera pobres son los más ricos , tienen una riqueza de el corazón que nadie puede tener.

Puntos corazón para mi es una escuela de vida. ASE seis años me permite cada vez un poco más de asombrarmi, meravillarme de la belleza de la vida.

Mi camino en esto tiempo no fue individual, inevitablemente esta unido a la experiencia que hicimos juntos con Luigi, mi novio.

En cada momento hemos buscado de vivir nuestra relación en la verdad de Dios. Y en este momento estamos viviendo los dos la misma experiencia. Luigi esta en misión con Puntos Corazón en Filipinas y yo estoy aquí. Muchas personas nos dijeron que no seria posible, que no podríamos vivir esta distancia.

Pero es difícil y normal al mismo tiempo.

Les puedo asegurar que cada día siento que a través de la oración, nuestra relación se hace cada vez mas fuerte. A pesar de que tenemos mas de catorce horas de diferencia, siento que estamos muy cerca, porque vivimos la misma experiencia. Racionalmente esto no lo puedo explicar, pero el modo con el que estamos viviendo esta distancia, una vez mas me confirma la gran Misericordia de Dios.

 

El encuentro con Punto corazón cambió la mi vida y la grande esperanza que ahora tiengo es que , siempre, puedo estar adentro de esta grande familia. Si, porqué esto es punto corazón, una grande familia!